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Recluidos

Estamos aprendiendo rápidamente a convivir con la lentitud. En principio, parece difícil, rapidez y calma son términos antagónicos entre sí, pero lo estamos haciendo. Esperemos que la lección aprendida nos dure y seamos capaces de vivir más despacio y con mayor intensidad, sin intentar imponer nuestras capacidades, motivaciones e intereses a los demás.

Compitiendo no solo para ganar, sino para divertirse antes y después de la disputa, aprovechando que los que tenemos enfrente son nuestros semejantes tanto o más que los que tenemos al lado. Reconociendo que la diversidad de alternativas que ofrecen las sociedades humanas es nuestra gran fortaleza como especie. Y, a partir de ahí, admitir que la cooperación entre nosotros es más enriquecedora que la concurrencia. Ya sé que tal derroche de bondad y entendimiento entre los seres humanos es difícil de conseguir, pero creíamos que teníamos dominadas las situaciones catastróficas como la provocada por la Covid-19, y aquí estamos, más vulnerables que nunca. Escondidos.

Luis Fernando Crespo Zorita. Las Rozas de Madrid

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