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Lo bueno y lo malo de la prórroga en la gestión de la plaza de toros de Bilbao

El Juli, el pasado agosto en la plaza de toros de Vista Alegre –

Da un poco de vergüenza que no se haya podido resolver en un tiempo razonable un proceso administrativo que estaba previsto desde hace mucho; a cambio, se garantiza que la Feria de este año no sufrirá peligrosos vaivenes

Se ha despejado, por este año, la incertidumbre sobre la gestión de la Plaza de Bilbao: en el 2019, el actual empresario, la Casa Chopera, seguirá gestionando el coso bilbaíno. La Comisión Taurina de la Junta Administrativa ha anunciado que esta decisión se ha tomado «ante la complejidad del proceso administrativo que se está llevando a cabo para la adjudicación de la plaza de toros y en aras de asegurar la organización y celebración de la Feria taurina de 2019».

¿Es una noticia buena o mala? Las dos cosas. Da un poco de vergüenza que no se haya podido resolver en un tiempo razonable un proceso administrativo que estaba previsto desde hace mucho. A cambio, se garantiza que la Feria de este año no sufrirá peligrosos vaivenes, dando el respaldo –por el momento– a una empresa sólida, que conoce de sobra el terreno, evitando el riesgo de la improvisación y el aventurerismo, pero eso supone también que se ha aplazado la deseable puesta al día. («Renovación o decadencia», ha titulado un reciente artículo Sabino Gutiérrez, presidente del prestigioso Club Cocherito).

La Plaza, inaugurada en 1882, se cedió a la Casa de Misericordia y al Hospital Civil de Basurto, para ayudar a los necesitados. El Reglamento, de 1900, incluye títulos de «propietarios», obligados a adquirir el abono. Al pasar a público ese Hospital, el 50% de la Plaza se convirtió en propiedad municipal. La actual Junta Administrativa es una entidad mixta de la Misericordia y el Ayuntamiento (del PNV). Grandes aficionados, como Javier Aresti, han defendido el prestigio de esta Plaza.

La de Bilbao es una de las más importantes del mundo, junto con las de Madrid, Sevilla y México. Muchos opinan que sus Corridas Generales son la Feria más equilibrada, por la seriedad del «toro de Bilbao», el cuidado de todos los detalles y los grandes carteles. La buena sociedad bilbaína apoyó siempre la Fiesta de los toros. La adjudicación de esta Plaza no debe ser una simple subasta, ha de mantener el señorío y la categoría taurina que Bilbao siempre ha tenido.

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