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Las mayores excentricidades de diva de Mariah Carey

La cantante actúa este lunes en el festival Jardins de Pedralbes, donde ya temen alguna petición excéntrica en el camerino

Tras su paso por España las pasadas Navidades, cuando presentó su "All i want for Christmas is you tour", la cantante Mariah Carey ya está de vuelta en España con su "Caution World Tour". Una nueva oportunidad para disfrutar en directo de una de las gargantas más privilegiadas del mundo, y sin duda de una de las divas más caprichosas, excéntricas y locuelas de la industria discográfica. Ahí van las pruebas:

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  • En avión, sola

    En más de una ocasión, y cuando no puede disponer de su jet privado, Mariah Carey ha tenido el capricho de querer viajar sola en un avión comercial. ¿Qué hace en ese caso? Fácil: comprar todos los billetes. Así lo hizo cuando supo que tenía que viajar en clase turista, durante un traslado del equipo de rodaje de la película 'Tennessee'. Se gastó 70.000 dólares.

  • Borracha recogiendo premios

    Si a Mariah Carey le entregan un premio, ella lo recoge como y cuando quiere. En este campo no sólo es legendaria su impuntualidad (una vez llegó a una entrega de un galardón con hora y media de retraso), sino también su estado de embriaguez, cuando subió al escenario del Palm Springs International Film Festival en 2010 para recoger su reconocimiento por su actuación en la película "Precious".

  • Enemistades peligrosas

    Cuando Mariah Carey fue invitada a participar como miembro del jurado del programa American Idol, se supo que había tenido varios encontronazos con una de sus célebres compañeras, Nicki Minaj. Aunque aquí lo niega, es fácil imaginar alguna escenita en el transcurso del programa… especialmente después de saber cómo encaja la competencia: recordemos cuando unos años antes dijo: "Jennifer Lopez… ¿esa quién es?".

  • Tirando puyas a Eminem

    Mariah Carey tuvo un breve romance con Eminem que, al parecer, ella misma cortó cuando se cansó. Según ella, el rapero rubio se obsesionó tanto con ella que incluso la perseguía, tal como refleja en el videoclip de "Obsessed", a una puya en forma de canción casi al estilo de los "beefs" del hip-hop.

  • Un ejército de guardaespaldas

    La cantante siempre tiene que llevarse 11 guardaespaldas cada vez que va de compras o a comer a un restaurante. Vale, no es un ejército, pero no me digan que no debe ser espectacular ver a once armarios alrededor de una mesa para que la buena de Mariah pueda comer sin que nadie la vea.

  • Exigencias pre-concierto

    Aquí, Mariah se lleva la palma. Una vez, antes de actuar en el Caesars Palace de Las Vegas, exigió que le pusiesen una silla de ruedas para no tener que dar un paso durante todo el día. Otras veces promete que no actuará si alguien le dirige la palabra en las 24 horas previas de su actuación, o exige que le monten un gimnasio completo en su habitación de hotel para ponerse en forma los días previos. Cuando está de gira, ha llegado a gastarse 15.000 dólares por noche de hotel. Una vez incluso obligó a los responsables de un hotel a que desplegaran una alfombra roja rodeada de velas blancas en la recepción, mientras ella esperaba dando vueltas en su limusina.

  • Amor (verdadero) por el lujo

    Si alguien tenía alguna duda de que Mariah Carey es una enamorada de la joyería y de cualquier cosa que tenga que ver con ropa y complementos de lujo, solo tiene que ver este par de vídeos.

  • Autógrafos, también de lujo

    Cuando Mariah Carey atiende a sus fans en sesiones de firma de autógrafos, todo puede pasar. En una ocasión, exigió que la mesa donde regalaría sus autógrafos estuviese hecha de su madera preferida y se la presentasen cubierta con un mantel de seda (en todal, 50.000 dólares de mesa). Además, para su trasero de diva pidió un trono valorado en 1.000 dólares cubierto de rosas.

  • Guapa hasta en la radio

    Una de las excentricidades más hilarantes de Carey es que no puede acudir a una entrevista sin su equipo de maquilladores e iluminadores. ¡Aunque la entrevista sea en la radio!

  • Sus eternos 12 años

    A Mariah no le gustaaceptar que está envejeciendo, así que obliga a todos sus conocidos a que le digan que tiene 12 años. “Siempre tendré 12. Y esa niña de 12 años que hay dentro de mí es lo que me hace ser optimista”.

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