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Las eléctricas pactan el calendario de cierre nuclear

Se trata de un documento «orientativo», como pedía Endesa, por el que se prevén clausuras a partir de 2027 tras incrementar hasta 46 años la vida útil

Las compañías propietarias de las centrales nucleares sellaron este miércoles junto a Enresa -la empresa pública encargada de gestionar los residuos radiactivos- el protocolo de acuerdo para el cierre de estas instalaciones de forma escalonada hasta el año 2035, el último en el que este tipo de instalaciones seguirán aportando luz al sistema. Fueron Iberdrola y Naturgy las primeras que estamparon su firma en el documento. La próxima semana lo hará previsiblemente Endesa, una vez que lo apruebe su consejo de administración -como así lo requieren sus normativa interna-, que tendrá lugar el día 11 de marzo. Y también está previsto que lo haga EDP en los próximos días.

Son las cuatro empresas propietarias de los siete reactores nucleares que hay en funcionamiento, con participaciones cruzadas, aunque son Iberdrola y Endesa los que tienen la mayor parte de esa propiedad accionarial. Las fechas de cierre pactadas son «orientativas», tal y como reconocen en Endesa, donde insisten en que no se trata de una clausura fijada e inamovible. Todo dependerá del contexto que haya en cada momento en cuando a garantía de suministro del sistema y el grado de implantación de las renovables, apuntan en la compañía eléctrica.

Como línea general de trabajo, la vida media que tendrán las centrales nucleares alcanzará los 46 años, frente a los 40 años en los que se encuentra establecida su actividad hasta ahora. Una vez que vayan expirando las licencias, los propietarios tendrán que ir solicitando prórrogas del negocio. Con estas previsiones, los dos primeros reactores que echarían el cierre serían los de Almaraz I y II (Cáceres), en el año 2027 y 2028, respectivamente. Lo harían después de ampliar su vida en casi siete años y medio, en el primer caso, y algo más de ocho años en el segundo. En cualquier caso, será la junta de propietarios (donde Iberdrola tiene una participación del 53%, Endesa del 36% y Naturgy del 11%) la que decida el próximo día 12 aprobar esa petición de prórroga. A partir de ahí, se sucederían los cierres de Ascó I (2029), Cofrentes (2030), Ascó II (2033) y Vandellós II (2035) y Trillo (2035).

Hasta ahora, había discrepancias entre las eléctricas al tratar de ponerse de acuerdo sobre una postura común en cuanto al futuro de la central, porque se requiere unanimidad en esta decisión. Mientras que Iberdrola y Naturgy apostaban por no alargar la vida tútil más allá de los 40 años, Endesa defiende alargar los plazos. La diferencia se debe, fundamentalmente, a los planes de amortización de esos negocios, ya que Endesa la tiene establecida en 50 años, mientras que el resto lo cuantifica a 40 años vista desde que comenzó su explotación comercial.

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