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Franco, la Ley Mordaza, el 15-M, el genocidio de Colón… Éste es el arte español que el Gobierno apoya en el exterior

«Sweet Dreams (are made of this)», 2016, de Carlos Aires –

Accion Cultural Española colabora y aporta 20.000 euros al proyecto «Picasso y el exilio» en un museo de Toulouse, donde se incluyen estas obras

Si Picasso supiera cómo manosean su figura, cómo se manipula su obra, se revolvería en su tumba en el castillo de Vauvenargues, se levantaría y no habría campos de lavanda suficientes en la Provenza francesa para que corrieran los apropiacionistas picassianos. Que menudo genio debía tener el malagueño. Aprovechando que el Garona –el Pisuerga español, para entendernos– nace en España y pasa por Toulouse, han «colado» con diurnidad y alevosía, en una gran exposición dedicada a Picasso y el exilio en Les Abattoirs (antiguos mataderos de la ciudad francesa convertidos en museo), una especie de apéndice sobre la herencia de su «legado político» en el arte contemporáneo español. Y eso que, como Bernard Ruiz-Picasso, nieto del artista, dice, su abuelo, más que un activista político, era un pacifista, un hombre comprometido con la paz y libertad. Se afilió en 1944 al Partido Comunista Francés, sí, pero seguramente por darle en los morros al régimen franquista.

«¡Dulces Sueños!» se titula el invento, en un juego de palabras con dos célebres obras de Goya y Picasso: «El sueño de la razón produce monstruos» y «Sueño y mentira de Franco», respectivamente. Hay un tercer juego, el título de una canción de Eurythmics, «Sweet Dreams», que da pie a una obra de Carlos Aires presente en la exposición. Son una veintena los artistas invitados a estas, en realidad, ¡Amargas Pesadillas! La panorámica del arte español actual que propone es ésta: Franco y su fundación, la memoria histórica, la Ley Mordaza, la violencia policial, el 15-M, el genocidio de Colón, las ejecuciones del etarra Txiki y el anarquista Puig Antich en los 70… Todo muy ponderado, muy equilibrado.

Fragmento de «Resurrección» (2013), de Nuria Güell –

¿Imagen diversa de España?

A todo esto, la muestra cuenta con la colaboración de Acción Cultural Española (AC/E), que aporta 20.000 euros, y cuyo logo aparece junto al del 80 Aniversario del Exilio Republicano. Aquí tiene más sentido que en la correspondencia de Exteriores. Aclaran desde AC/E que dicha ayuda económica no es solo para esta sección, como se dijo en el museo, sino para todo el proyecto «Picasso y el exilio». Esta entidad pública, que preside Ibán García del Blanco, es, según consta en su web, «una plataforma desde la que proyectar la imagen y la diversa realidad de España en el exterior». Muy diversa y plural no parece. Muy neutral, tampoco.

Pero, si confuso resulta el patrocinio, la madeja se enreda aún más a la hora de desentreñar uno de los grandes misterios de la humanidad: quién es el comisario de «¡Dulces Sueños!». Pío, pío, que yo no he sido… En el dosier facilitado a la prensa figura como tal Manuel Segade, director del Centro de Arte Dos de Mayo (CA2M) de Móstoles, y Marta Gili, crítica de arte y exdirectora del Jeu de Paume de París, aunque solo para la obra de Jordi Colomer. Que también es raro comisariar solo una obra de un artista. Recordemos que Segade ha protagonizado hace poco una polémica al conocerse que iba a comisariar una sección en la próxima edición de ARCO. No parece de recibo que el director de un museo público comisaríe un programa de una feria comercial. Segade salió al paso diciendo que en realidad no será comisario, sino que «diseñará un aparato discursivo». No sabemos si en Toulouse ha comisariado o diseñado un aparato discursivo. Ahora dicen en el museo que tan solo se le preguntó sobre qué artistas actuales podrían invitar a esta exposición y que los comisarios son los de todo el proyecto. O sea, Annabelle Ténèze y Valentin Rodriguez, directora y director de colecciones de Les Abattoirs.

Detalle de «Always Franco», 2012, de Eugenio Merino –

Arte muy político

Dejando a un lado el comisariado fantasma y volviendo a la exposición, llama la atención que cinco de los artistas presentes sean de una misma galería: ADN, de Barcelona, especializada en arte político. Uno es Eugenio Merino, del que resulta imposible escapar: en ARCO te topabas con su ninot real, hecho a cuatro manos con Santiago Sierra; en Toulouse, con su Franco en la nevera de refrescos, cedido por ese coleccionista de arte censurado llamado Tatxo Benet. Esto empieza a ser el Día de la Marmota

De ADN son también Nuria Güell, el colectivo Democracia, Carlos Aires y Jordi Colomer. De la primera hay dos piezas. Una es «Resurrección» (2013), vídeo de una acción de la artista: «Se creó una asociación registrada con las identidades de seis guerrilleros republicanos, de los cuales cuatro fueron asesinados por las tropas franquistas en 1939. A través de una tarjeta de crédito registrada a nombre de uno de los guerrilleros, se consiguieron productos que la Fundación Nacional Francisco Franco vende para promocionar y glorificar la figura del dictador. Los pagos de los pedidos fueron anulados y la mercancía recibida enterrada en una cuneta».

En «Sweet Dreams (Arte Made of This)» (2015), Carlos Aires pone a bailar un tango a dos hombres con uniforme de policía en los barrocos salones del Museo Cerralbo de Madrid. Explica el artista que esta obra «habla del poder» y que se basó para ella en las cargas policiales del 15-M y la Ley Mordaza. «Quise alquilar unos trajes de policía en Cornejo, pero me dijeron que se necesitaba un permiso del Gobierno. Finalmente, conseguimos los trajes ilegalmente». El tango, dice Aires, es un símbolo del exilio en Argentina, una música de inmigrantes que nació asociada a las clases sociales más bajas. Originalmente, era un baile de hombres, casi una pelea. Lo bailaban en los burdeles». Curiosamente, Gardel nació en Toulouse.

Obra de Serge Pey incluida en la muestra «Picasso y el exilio» en Les Abattoirs, en Toulouse –

La bandera tricolor y Els Segadors

En el vídeo «Réplica» (2014-2015), la artista peruana residente en España Daniela Ortiz se arrodilla delante de las personas que se concentran en la Plaza Cataluña de Barcelona por la celebración de la Fiesta Nacional el 12 de octubre de 2014. Quiere emular al indígena que se arrodilla ante Bernardo Boyl –el sacerdote que acompañó a Colón en su segundo viaje a América– en la escultura dedicada al almirante en la Rambla. Aparece en el vídeo este texto:«La Fiesta Nacional española es celebrada cada 12 de octubre conmemorando el saqueo, explotación y genocidio de los pueblos originarios de América, contribuyendo a la normalización de la colonialidad, el racismo y la xenofobia».

El poeta y artista francés Serge Pey firma la instalación «La sardane d’Argelès», un homenaje a su padre, José Juan Amelino Pey Saguer, un catalán que estuvo en el campo de concentración de Argelès en 1939. En la sala ondea la bandera republicana, suena Els Segadors y, junto a unos maniquíes torturados, figuran retratos del militante de ETA Juan Paredes Manot, alias Txiki (1954-1975), fusilado en Barcelona en 1975, y del anarquista Salvador Puig Antich, ejecutado por garrote vil en 1974.

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