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Estrategias europeas

Los candidatos en Alemania o Polonia indican que las opciones al Parlamento comunitario ya no son de “segundo orden”

Qué tienen en común Marek Belka, Wlodzimierz Cimoszewicz, Ewa Kopacz o Beata Szydlo? Los cuatro han sido jefes de Gobierno en Polonia y, según los sondeos, los cuatro serán elegidos como eurodiputados a finales de este mes. Cuatro figuras muy experimentadas que son solo una muestra del tipo de eurodiputados que elegirán los polacos. Lo que ocurre en Varsovia es el mejor ejemplo para ilustrar la campaña a escala continental y una buena forma de contradecir la famosa teoría de Reif y Schmitt de que las elecciones europeas son normalmente unas elecciones de “segundo orden”.

La campaña electoral en Polonia se plantea como un envite principalmente sobre Europa. Varios partidos de oposición se presentan conjuntamente por primera vez bajo la llamada Coalición por Europa. Una unión proeuropea que incluye a la Plataforma Cívica, el partido de Donald Tusk, el actual presidente del Consejo Europeo. El objetivo de esta unión de partidos es el de ganarle las elecciones al partido al poder, Ley y Justicia. Un partido que ha tenido complicadas relaciones con las instituciones europeas en los últimos años. Entre los candidatos de la Coalición está también Radoslaw Sikorski, personaje clave de la política exterior europea de los últimos años y uno de los nombres que siempre suena en las quinielas para suceder a la actual alta representante de la Unión para Asuntos Exteriores, la italiana Federica Mogherini.

Respecto al partido euroescéptico en el Gobierno polaco, Ley y Justicia, sus candidatos son también perfiles con mucho peso político. Todos tienen en mayor o menor medida experiencia en los temas que serán claves en el próximo Parlamento Europeo como la política energética, las relaciones con Estados Unidos, la política agrícola o la política regional. Ley y Justicia ha incluido en sus listas a un antiguo secretario de Estado de Energía, un antiguo ministro de Asuntos Exteriores, una antigua primera ministra, dos ministros en funciones y varios cargos relacionados con todo el conglomerado de radiodifusión del país. La estrategia de los euroescépticos polacos parece distinta de la que tiene por ejemplo el vicepresidente euroescéptico Matteo Salvini, por mucho que ambos compartan su fobia a la política comunitaria y a las instituciones europeas. Por un lado, las fuerzas euroescépticas en Italia enviarán una delegación numerosa pero volcada principalmente en performances histriónicas como a las que nos ha acostumbrado la familia Le Pen en la Eurocámara o el propio Nigel Farage. El show, la grosería y la deslealtad institucional serán probablemente su seña de identidad. La delegación polaca euroescéptica es probable que intente utilizar toda su lista de pesos pesados para una confrontación menos vocal y más perniciosa contra la Unión Europea. ¿Acaso la mejor estrategia para el bloqueo no es la de estar sentado en la mesa?

Una mesa en la que pase lo que pase los alemanes seguirán ocupando un asiento privilegiado, a juzgar por las estrategias que han seguido estos últimos días los principales partidos del país. Según los sondeos, alrededor del 70% de los diputados que saldrán electos por la CDU/CSU son eurodiputados que repiten. El caso de los socialdemócratas alemanes es similar, con 18 eurodiputados que repetirán de unos 21-22 posibles, con la notable excepción de su cabeza de lista, Katarina Barley, una primeriza en Bruselas pero muy conocida a escala nacional. Los Verdes alemanes también apuestan por la experiencia con eurodiputados como Ska Keller, Sven Giegold, Terry Reintke y Reinhard Bütikofer. Desde Berlín, la hipótesis a día de hoy es que las principales fuerzas alemanas podrán utilizar un buen conocimiento previo de la Cámara para aspirar a ocupar posiciones importantes en las comisiones o delegaciones exteriores.

Al sur, Francia, España y Portugal presentan todavía varias incógnitas. Los partidos franceses renovarán alrededor del 60% de su delegación parlamentaria después de la reconfiguración política con la llegada de La République en Marche. De los 20 eurodiputados que espera obtener el partido de Emmanuel Macron, solo dos han ocupado un escaño europeo. Una tendencia similar en Les Républicains, en la France Insoumise e incluso en el Rassemblement Nationalde Le Pen. En España y Portugal, las estrategias europeas están marcadas por dinámicas internas: a veces la preocupación por la representatividad territorial, a veces los giros con la llegada de nuevos líderes, a veces las dudas sobre el equilibrio entre renovación y experiencia.

Diferentes estrategias para el próximo Parlamento Europeo. Y siempre un patrón común: las dinámicas de los partidos en cada país siguen teniendo más en común entre ellos que con los partidos afines o con bloques similares en países vecinos. Una tendencia que, si tenemos en cuenta la llegada de fuerzas antieuropeas, nos obliga a preguntarnos: ¿seguimos siendo capaces de crear visiones políticas que trasciendan nuestras viejas fronteras?

Dídac Gutiérrez-Peris es consultor en opinión pública comparada y da clases de Asuntos Europeos en Sciences Po Paris @didacgp

 

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