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España podría ahorrar 1.000 millones al año en medicamentos con una mejor gestión

La AIReF advierte de que el consumo es «elevado» y recomienda cambiar el modelo de copago para que los que tengan bajos ingresos paguen menos

España tiene un sistema de salud eficiente, pero el gasto público en medicamentos no lo es tanto. Así lo expresa el segundo estudio de la AIReF (Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal) del 'Spending Review', que analiza a fondo el gasto de las cuentas públicas. Calcula que España se podría ahorrar «más de 1.000 millones de euros al año» en gasto farmacéutico con una gestión «más eficiente». Actualmente el Estado se gasta un 0,98% del PIB en medicamentos, mientras que la media de la OCDE es del 0,8% y en la UE del 0,67%.

En 2017 el coste de la Sanidad ascendió a los 72.800 millones, el 15% del total del gasto público. De esa cantidad, unos 16.000 millones (1,4% del PIB) se destinó a medicamentos, de los que el 62% fue a parar a recetas dispensadas en farmacias, lo que significan más de 10.100 millones.

Pero no por más consumir aumenta la calidad de la Sanidad, advierte la Autoridad Fiscal. Sin embargo, el informe sugiere que la cantidad de medicinas consumidas en España es «elevado». El ejemplo claro es el de los antibióticos, con un consumo «muy superior» en España al de la media europea.

El gasto enSanidad es de 72.800 millones, de los que 10.100 van a parar a recetas en farmacias

Además, el consumo es heterogéneo por comunidades. El 92% del gasto en Sanidad está gestionado por ellas, pero con diferencias «sustanciales» en gasto per cápita, explica el informe. Las cinco donde más se consumen medicamentos con receta son Extremadura (23,2 recetas per cápita), Comunidad Valenciana (22,2), Galicia (21,5), Murcia (21) y Andalucía (21). En el lado contrario se sitúan Cataluña (18,1), Navarra (18,1), Madrid (16,9), País Vasco (16,8) y Baleares (15,6).

Por ello, una de las peticiones que hace la Autoridad es la representación de las comunidades en las decisiones sobre qué medicamentos se financian y a qué precio, ya que no es es acorde al impacto que tienen en sus presupuestos. Aunque el 92% del gasto farmacéutico se realiza por ellas, tienen una representación en la Comisión Interministerial de precios de apenas el 27% (3 de 11 votos), denuncian.

El copago «penaliza»

Además, desde el punto de vista de la equidad, la institución observa que el actual modelo de copago «penaliza» a los trabajadores activos de bajos ingresos, frente a los pensionistas de ingresos similares. Más allá, es «desigual» en el tratamiento de las personas especialmente vulnerables como los polimedicados o perceptores de rentas mínimas de inserción.

El sistema actual divide en seis grupos de activos y pasivos, y el estudio revela que hay un colectivo de pensionistas que cobran más de 100.000 euros al año cuya subvención efectiva es similar a la de los trabajadores que cobran menos de 18.000 euros, del 55% frente al 59%. Por ello, la AIReF propone que se pueda «tramear» mucho más la escala entre los 18.000 y los 100.000 euros para activos y pensionistas, ya que dentro de esa franja todos pagan lo mismo por sus medicinas.

Así, proponen un límite máximo de gasto anual para el colectivo de trabajadores con bajos ingresos. Saben que la mayor estratificación entre grupos supondría que algunos pensionistas tuvieran que pagar más por sus medicamentos, pero fuentes de la AIReF indican que España es el único país junto con Portugal que separa entre activos y pasivos para el coste de los mismos, por lo pide una revisión del modelo.

Medicamentos genéricos

Aún así, respecto al precio, el estudio confirma que estamos en un nivel similar a los países de la OCDE. Pero por composición, la cesta de medicamentos consumidos está variando en los últimos años y el 43% del total ya son genéricos, aquellos cuya patente ya ha vencido. «Hay margen de mejora», ya que comparados con Alemania y Reino Unido, estamos «bastante por debajo» en cuanto a consumo de genéricos frente a medicamentos de marca.

El ciclo del medicamento es de hasta 25 años. Es un producto a largo plazo, cuyo periodo está muy relacionado con la investigación. Y es que desde que se empieza a investigar hasta que se lanza al mercado pasan unos 15 años. Después, durante 10 años se produce una comercialización exclusiva del medicamento del laboratorio y luego es cuando existe la posibilidad de entrada del genérico.

Entre las recomendaciones del organismo, destaca el hallazgo de que la Comisión Interministerial cuenta con recursos muy escasos centrados en la entrada de medicamentos y menos en la reevaluación de los medicamentos ya financiados. Así, la mayor parte del gasto se concentra en medicamentos con una antigüedad de entre 2 y 6 años.

De esta forma, denuncian que no existe una revisión sistemática de los medicamentos de mayor coste. El estudio revela que de los 100 medicamentos que más gasto supusieron en 2008 (98 originales y 2 genéricos), 86 presentan un precio inferior en 2017. En el 91% de los casos, se debe por la entrada en el mercado de los genéricos, no por una revisión de precio.

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