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El suicidio demográfico de Europa

Para mantener el dinamismo económico, la UE necesita flujos migratorios importantes pero el auge de la extrema derecha lo dificulta

El miedo a la pérdida de identidad y la aversión a los inmigrantes ha sido el combustible que ha hecho crecer a la extrema derecha en toda Europa. Sus líderes quieren convertirla en una fortaleza inexpugnable frente a quienes ahora la asedian con frágiles pateras. Ignoran que el destino de esa fortaleza dependerá de los que vengan de fuera. Hace tiempo que Europa entró en fase de suicidio demográfico. La UE tiene ahora 511 millones de habitantes, pero desde 2015 muere más gente de la que nace y si no ha perdido aún población es porque cada año recibe 1,3 millones de inmigrantes.

En 1900, Europa representaba el 20% de la población mundial. En 1960, el 13,5%. En 2015 había bajado ya al 6,9% y se estima que en 2040 caerá por debajo del 5% si el Brexit se consuma. Pero lo determinante no es solo la pérdida de peso relativo, sino la forma en que impactará en la vitalidad productiva del continente. La crisis demográfica combina dos factores que son consecuencia del propio progreso civilizatorio: el aumento de la esperanza de vida, que ha alcanzado ya los 81 años de media, y una grave crisis de natalidad. La caída de la fecundidad ha reducido el número de nacimientos por debajo de la tasa de reposición necesaria para mantener la población, que es de 2,1 hijos por mujer. La media de la UE es de 1,5. España combina el peor escenario: la mayor esperanza de vida y la menor tasa de fecundidad: 1,2 hijos por mujer.

De seguir esta tendencia y mantener las puertas de inmigración cerradas, en 2050 la UE tendrá 49 millones de habitantes menos, 11 de ellos en Alemania y 7 en España. La reducción de los efectivos en edades productivas tendrá un impacto enorme sobre el dinamismo económico. El Instituto Nacional de Estadística calcula que dentro de cuatro décadas España puede tener 8,7 millones menos de personas en edad de trabajar y 8 millones más de jubilados. ¿Quién sostendrá entonces a los 17 millones de pensionistas que habrá, entre los que sin duda se encontrarán muchos de quienes ahora votan a partidos xenófobos?

La situación es endemoniada. Para sostener el crecimiento necesitamos flujos migratorios importantes, pero cuanto mayores son, más rechazo provocan. La acción de la extrema derecha impide que se den las condiciones políticas y culturales para aceptarlos e integrarlos. El próximo día 26 veremos qué horizonte se dibuja.

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