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El BCE aplaza a 2020 la subida de tipos y lanza otra ronda de créditos baratos

El emisor bancario busca atenuar así los efectos de una desaceleración que le ha llevado a rebajar seis décimas, al 1,1%, el crecimiento previsto para este año en la Eurozona

«Cuando estás en una habitación oscura das pasos pequeños, no corres, pero no dejas de moverte». Esa es la metáfora que empleó este jueves Mario Draghi para justificar el paquete de medidas que marcan la reacción del Banco Central Europeo a la actual coyuntura económica. El BCE se pone al día y asume que el escenario pinta más sombrío de lo esperado. La realidad es tan tozuda que ajusta previsiones y concluye que la Eurozona no progresará más del 1,1% este 2019. Y como tratamiento terapéutico retrasa «al menos hasta final de año» la subida de los tipos de interés al tiempo que ofrece a los bancos una nueva ronda de créditos baratos para que mantengan abierto el grifo a empresas y hogares.

Esas tres variables (previsiones, tipos de interés y cortesía financiera) marcaban la expectación en las horas previas a la reunión del Consejo Ejecutivo del principal banco emisor, celebrada ayer en Francfort. Pero, a decir verdad, solo la primera estaba garantizada. El BCE iba a asumir, sí o sí, que tenía una foto desenfocada.

El 1,7% de progresión del PIB que captó en diciembre no cuadraba a los mercados. Así que tijeretazo. Rebaja hasta seis décimas la proyección de crecimiento para el club del euro este año; de cara a 2020 propone una décima de ajuste (1,6% frente a 1,7%) y mantiene el 1,5% para 2021. Vaticinios que aún son más optimistas que los que maneja la OCDE: 1% en 2019 (-0,8 décimas respecto a su informe de noviembre) y 1,2% para 2020 (-0,4).

Hecha la apuesta, el banquero italiano entró en el fondo del asunto. «Vivimos un período de debilidad continua e incertidumbre generalizada». Las razones: el proteccionismo de Donald Trump, las tensiones comerciales entre Estados Unidos y China, la vulnerabilidad de las economías emergentes... Y factores internos como el frenazo del sector automovilístico alemán o una Italia en recesión técnica con su sistema bancario en el punto de mira por el alto porcentaje de créditos de dudoso cobro (10% frente a 3,5% de media en Europa).

Argumentos ya conocidos y expuestos por él mismo en varias ocasiones. Así que se esperaban pasos en el tratamiento. De entrada algún guiño que permitiera advertir que la subida de tipos iba a relegarse más allá del verano, como inicialmente estaba previsto. Y llegó. No se toca nada hasta final de año sin descartar la opción de ir más allá, «hasta marzo», una propuesta que el propio Draghi reconoció haberse lanzado durante la reunión del consejo.

La congelación se mantendrá «durante el tiempo necesario para asegurar la continuación de la convergencia sostenida de la inflación hacia niveles inferiores, aunque próximos, al 2% a medio plazo», insistió. Aquí las previsiones también caen: 1,2%(-0,4%) este año, 1,5% (-0,2%) en 2020 y 1,6% (-0,2%) en 2021.

Ocho años sin subidas

Con esta medida Draghi pasará a la historia como el primer presidente del BCE (su mandato expira en octubre) que en ocho años nunca ha subido el precio del dinero, más bien al contrario, lo ha empujado hacia abajo. Esta situación se traduce en que la facilidad marginal de crédito y las de depósito se mantendrán sin variación en el 0%, el 0,25% y el -0,40%, respectivamente. «Es una decisión de todo el consejo, no mía», respondió con media sonrisa cuando se le cuestionó por esa particularidad de su mandato. En ésta como en las otras 'recetas' existió unanimidad, reforzó.

Y eso incluye la reinversión del dinero procedente del vencimiento de los bonos. Y la que va a ser la tercera ronda de los TLTRO, como se conoce a una de las cargas más potentes con las que el BCE ya combatió la última recesión económica. Dinero barato para los bancos condicionado a que este fluya en forma de créditos a las empresas y los hogares. Se llevará a cabo entre septiembre y marzo de 2021 mediante con vencimiento de dos años. El mecanismo, en sus dos etapas anteriores, se ejecutó con periodos de cuatro años por lo que ahora es más restrictivo.

Los bancos podrán conseguir financiación por esta vía hasta un importe del 30% de los préstamos que tengan en cartera a 28 de febrero de 2019, con tipos de interés más bajos que se van determinando mediante procedimientos de subasta. El italiano defendió que el mecanismo es «muy efectivo en la transmisión de crédito, en reactivar a los bancos». El ancla está lanzada.

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